
n firme defensor de la justicia, enfrentó amenazas de muerte y cargos criminales en su tierra natal, Filipinas, tras predicar contra las matanzas de la guerra contra las drogas durante la presidencia de Rodrigo Duterte. Conocido como el cardenal “Ambo” (nombre que le gusta asociar con “Apu”, que significa “abuelo”), comparte la visión de la Iglesia con Francisco y afirma que
el próximo papa debe centrarse en construir una Iglesia “inclusiva” y como un “hospital de campaña” para los heridos. El cardenal es respetado por sus colegas, preside la conferencia episcopal filipina y en 2024 fue elegido miembro de un consejo para debatir importantes reformas en la Iglesia católica. Al igual que Tagle, sería el primer papa del sudeste asiático y filipino.